15 de octubre, día Internacional de la Mujer rural

Desde Lominchar comunitario queremos agradecer y felicitar a todas las mujeres del mundo rural, hoy 15 de octubre se celebra el día de la Mujer Rural, Felicidades!!!!!
Os pasamos algunos datos para conocer esta realidad de la mujer rural en CLM

Castilla-La Mancha cuenta con 919 municipios, de los que 632, es decir, un 70% del total, tiene menos de 1.000 habitantes.

En CLM viven más mujeres en el medio rural que en resto de España. La tasa de ruralización de las mujeres manchegas 16%, es considerablemente superior a la del conjunto de España, 6,3%.
El porcentaje de población castellano-manchega que vive en municipios de dos mil habitantes o menos es elevado, supone el 16,4% de la población, de cuyo porcentaje un 16% son mujeres y un 16,9% hombres.

** Las diversas estadísticas nos muestran que las mujeres no acceden en la misma proporción y con las mismas circunstancias a los distintos sectores.

Según los datos del último censo agrario (año 2009), en Castilla la Mancha existen 116.305 titulares de explotaciones agrarias. De ellos, el 70% (82.360) son hombres y tan solo un 30% (33.945) son mujeres. Del total de las mujeres, el 35 por ciento tiene más de 65 años.

Construyendo la resiliencia de las mujeres rurales a raíz del COVID-19

Las mujeres y las niñas están en desventaja en esta pandemia, un problema que se agrava más aún en las zonas rurales. Las mujeres rurales ya enfrentaban, y se enfrentan, a batallas previas específicas en su vida diaria a pesar de sus roles clave en la agricultura, el suministro alimentario y la nutrición. Ahora, desde el COVID-19 y las necesidades de salud únicas en áreas remotas, les es menos probable tener acceso a servicios de salud de calidad, medicamentos esenciales y vacunas. Las normas sociales restrictivas y los estereotipos de género también pueden limitar la capacidad de las mujeres rurales para acceder a los servicios de salud.

Además, muchas de ellas sufren de aislamiento, la difusión de información errónea y la falta de acceso a tecnologías críticas para mejorar su vida laboral y personal.

A pesar de todo ello, han estado al pie del cañón en la pandemia, incluso con un trabajo de cuidados del hogar no remunerado que ha ido en aumento.

Desde esta perspectiva, en las aldeas remotas, especialmente en las más marginadas, necesitamos medidas para aliviar la carga del cuidado y redistribuirla mejor entre mujeres y hombres.También necesitamos abogar por servicios e infraestructuras básicas suficientes (agua, salud, electricidad, etc.) para apoyar el trabajo doméstico y de cuidados productivo y no remunerado de las mujeres, que se ve agravado por la crisis. 

La pandemia también ha aumentado la vulnerabilidad de los derechos de las mujeres rurales a la tierra y los recursos. Las normas y prácticas discriminatorias de género impiden que las mujeres ejerzan los derechos sobre la tierra y la propiedad en la mayoría de los países y las viudas de COVID-19 corren el riesgo de ser desheredadas. La seguridad de la tenencia de la tierra de las mujeres también se ve amenazada a medida que los migrantes desempleados regresan a las comunidades rurales, lo que aumenta la presión sobre la tierra y los recursos y agrava las diferencias de género en la agricultura y la seguridad alimentaria.

Las inversiones con perspectiva de género en las zonas rurales nunca han sido más críticas.

Es por ello que el tema de este Día Internacional de las Mujeres Rurales es «Construir la resiliencia de las mujeres rurales a raíz del COVID-19», para crear conciencia sobre las luchas de estas mujeres, sus necesidades y su papel fundamental y clave en nuestra sociedad.

La inestimable contribución de las mujeres rurales al desarrollo

Las mujeres rurales-una cuarta parte de la población mundial- trabajan como agricultoras, asalariadas y empresarias. Labran la tierra y plantan las semillas que alimentan naciones enteras. Además, garantizan la seguridad alimentaria de sus poblaciones y ayudan a preparar a sus comunidades frente al cambio climático.

Sin embargo, como señala ONU Mujeres, las campesinas sufren de manera desproporcionada los múltiples aspectos de la pobreza y pese a ser tan productivas y buenas gestoras como sus homólogos masculinos, no disponen del mismo acceso a la tierra, créditos, materiales agrícolas, mercados o cadenas de productos cultivados de alto valor. Tampoco disfrutan de un acceso equitativo a servicios públicos, como la educación y la asistencia sanitaria, ni a infraestructuras, como el agua y saneamiento.

Las barreras estructurales y las normas sociales discriminatorias continúan limitando el poder de las mujeres rurales en la participación política dentro de sus comunidades y hogares. Su labor es invisible y no remunerada, a pesar de que las tareas aumentan y se endurecen debido a la migración de los hombres. Mundialmente, con pocas excepciones, todos los indicadores de género y desarrollo muestran que las campesinas se encuentran en peores condiciones que los hombres del campo y que las mujeres urbanas.


ONU Mujeres y su apoyo a la mujer rural

ONU Mujeres respalda el liderazgo y la participación de las mujeres rurales a la hora de diseñar leyes, estrategias, políticas y programas en todos los temas que afectan sus vidas. Además, la capacitación dota a estas mujeres con habilidades que les permiten acceder a nuevos medios de subsistencia y adaptar la tecnología a sus necesidades. Visite su sitio web para obtener más información, historias personales y material digital para difundir el papel de estas valientes mujeres.


Empoderamiento femenino en la economía rural

El Programa de Trabajo Decente de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) ofrece unas notas de orientación políticas para facilitar el empoderamiento de las mujeres rurales. Un prisma respaldado por las normas internacionales del trabajo, el diálogo social y el reconocimiento de que las mujeres rurales desempeñan un papel clave en la acción climática. 


¿Sabías que…?

  • Las mujeres rurales, una cuarta parte de la población mundial, trabajan como agricultoras, asalariadas y empresarias.  
  • Menos del 20%  de los propietarios de tierras en todo el mundo son mujeres. En las zonas rurales, la brecha salarial de género llega al 40%
  • Reducir la brecha en las tasas de participación de la fuerza laboral entre hombres y mujeres en un 25% para el año 2025 podría aumentar el PIB mundial en un 3,9%.
  • Si las mujeres de las zonas rurales tuvieran el mismo acceso a los activos agrícolas, la educación y los mercados que los hombres, se podría aumentar la producción agrícola y reducir el número de personas que padecen hambre en 100-150 millones.

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