Los mitos son relatos que recogen historias de dioses y semidioses y su relación con los hombres. Sus protagonistas son los dioses del Olimpo, que no sólo regían el destino de los hombres, sino que bajaban a la tierra e interactuaban con ellos, adoptando en ocasiones una apariencia humana que los hacía más cercanos. Sus historias también servían para explicar todo tipo de fenómenos de la naturaleza o del universo que les rodeaba.

De origen incierto en la mayor parte de las ocasiones, tradicionalmente se transmitían de forma oral, modificándose paulatinamente con nuevos añadidos y diferentes versiones. En el caso de los mitos griegos, los primeros testimonios escritos no se remontan más allá del siglo VIII a. C.

A lo largo de la historia, la mitología clásica ha sido una constante fuente de inspiración para todo tipo de artistas, que se acercaron a esos mitos de forma muy diversa.

Esta semana vamos a conocer el cuadro de Diego de Velázquez, Las hilanderas o la fábula de Aracne.

¿Os preguntareis quien era Velázquez?

Diego Rodríguez de Silva y Velázquez (Sevilla, bautizado el 6 de junio de 15991​-Madrid6 de agosto de 1660), conocido como Diego Velázquez, fue un pintor barroco español considerado uno de los máximos exponentes de la pintura española y maestro de la pintura universal. Cuando nació, en Sevilla (España), sus padres lo celebraron por todo lo alto con sus más allegados, invitando a vino, tortas y tirando monedas por la ventana a los niños.

Según iba creciendo iba demostrando su pasión por la pintura: pintaba las paredes, los suelos, las mesas, las piedras, y lo hacía tan bien y con tanta precisión que por eso sus padres hablaron una noche.

– Juan, deberíamos mandar a Diego al taller de Pacheco – dijo Jerónima.

– Tienes razón, además de amigo es un gran artista y Diego sería un buen discípulo – le contestó a su mujer.

A la mañana siguiente llamaron al niño y le preguntaron:

– Diego, ¿te gustaría ir al taller de Pacheco? Es un gran artista, él te enseñará a pintar.

A Diego se le iluminaron los ojos como respuesta, y a los pocos días estaba en el taller de Francisco, que así se llamaba Pacheco, muy feliz.

Enseguida se dio cuenta el maestro que, además de ser un buen muchacho, Diego era un genio, por eso lo dejaba pintar cuánto quería y lo educaba sin cortar sus alas y creatividad.

Maestro y discípulo se admiraban y forjaron una gran amistad, por eso cuando Juana, la hija de Pacheco, y Diego, se enamoraron, fue acogido por esa familia como lo que ya era: un hijo.

Por entonces Diego empezó a ser famoso por sus pinturas y conoció a otros pintores de renombre como Murillo y Zurbarán.

Francisco Pacheco, que estaba muy bien relacionado socialmente, le presentó al rey Felipe IV, quien pidió que le hiciera un retrato, y le gustó tanto que lo nombró pintor de la cámara, el cargo más importante al que puede aspirar un pintor del rey.


Te apetece ver un vídeo sobre su biografía…

Para niñas y niños de 6 a 8 años


Para niñas y niños mayores de 8 años


Si quieres descargarte tú primer libro sobre Velázquez con actividades divertidas lo puedes hacer aquí


Entre tod@s vamos a descubrir el cuadro «Las hilanderas o la fábula de Aracne»

El Museo Nacional del Prado nos ayuda a descubrir «Las hilanderas o la fábula de Aracne» pincha aquí para ver el cuadro mucho más grande y con muchos detalles.

Las hilanderas. Una historia en imágenes

Recurso interactivo del Museo Nacional del Prado sobre la obra Las hilanderas o la fábula de Aracne de Velázquez.


Pincha más abajo y estate muy atento a la historia que te vamos a contar sobre el cuadro en RNE.


Ahora que sabes mucho más sobre Velázquez y su cuadro de «Las hilanderas o la fábula de Aracne» descarga esta historia que desde Lominchar Comunitario hemos diseñado para ti sobre el mito de Aracne.


Y para terminar…

Te proponemos que nos dibujes una versión tuya sobre «Las hilanderas o la fábula de Aracne» de Velázquez, la hagas una foto y la subas a nuestro-vuestro muro de Instagram de Lominchar Comunitario.

https://www.instagram.com/comunitariolominchar/

Abrazos!!!!!

Hasta el próximo mito…

Lominchar comunitario.